Y ya pasó más de un año de esta aventura. Una aventura que empezó bien, cumpliendo el sueño de conocer la tierra de mis abuelos, conociendo gente particularmente agradable y estudiando un idioma hermoso.
No prosiguió del todo bien, apurando el retorno me encontré frente a una realidad que me hizo cambiar por completo mi manera tierna e inocente de ser.
Quizás ya era el momento, 29 años ya son bastantes para seguir queriendo ser inocente y tierna. Fue un mes de fuego, tristeza, soledad, esfuerzo y sacrificio.Una decisión importantisima, impulsiva como de costumbre y me encontraba de nuevo en esa ciudad mágica donde empezó todo: Perugia.
Por siete meses fui la persona mas feliz del universo. Claro, no tenia un trabajo fijo, estudiaba, conocia gente, disfrutaba de todo y de todos. Me di el lujo de conocer Inglaterra con mi primer trabajo en Italia, seguir conociendo gente hermosa y siendo realmente felÃz. Pero todo lo bueno tiene un fin. Y en noviembre mi destino me llevó más al norte, a la ciudad de Milano, esa ciudad que sabÃa serÃa mi destino final... o porque me quedaba ahi o porque era la última ciudad antes de volverme definitivamente y despertarme de ese sueño lindo que estaba viviendo.
Y aca estoy, después de siete meses, tratando de adaptarme a esta ciudad fria y frenética. Dandome cuenta que el estar lejos de las personas que te hacen bien pesa y mucho. Esforzándome al maximo para una persona que parece no interesarle. Dando todo, aunque el resultado final diga lo contrario. Luchando por encontrar ese pedacito de vida que me hace felÃz y enojandome conmigo misma cuando veo tantos caminos y ninguno es seguro, ninguno me satisface, ninguno es lo que quiero.
Catorce meses de una aventura que tiene todo equilibrado: 50% de cosas hermosas y 50% de una vida que no es la quiero. Julio y agosto, dos meses que serán de replanteos y toma de decisiones. De esperar que viento del destino se decida a tomar el este o el oeste y que deje de vacilar y de ser hibrido.
Queda por decir que la decisión que tome, no me quitará ese 50% de experiencias hermosas que recordaré para toda mi vida. Cualquier decisión será la mejor. Y esta sonrisa espero volver a verla pronto.
Quizás ya era el momento, 29 años ya son bastantes para seguir queriendo ser inocente y tierna. Fue un mes de fuego, tristeza, soledad, esfuerzo y sacrificio.Una decisión importantisima, impulsiva como de costumbre y me encontraba de nuevo en esa ciudad mágica donde empezó todo: Perugia.
Por siete meses fui la persona mas feliz del universo. Claro, no tenia un trabajo fijo, estudiaba, conocia gente, disfrutaba de todo y de todos. Me di el lujo de conocer Inglaterra con mi primer trabajo en Italia, seguir conociendo gente hermosa y siendo realmente felÃz. Pero todo lo bueno tiene un fin. Y en noviembre mi destino me llevó más al norte, a la ciudad de Milano, esa ciudad que sabÃa serÃa mi destino final... o porque me quedaba ahi o porque era la última ciudad antes de volverme definitivamente y despertarme de ese sueño lindo que estaba viviendo.
Y aca estoy, después de siete meses, tratando de adaptarme a esta ciudad fria y frenética. Dandome cuenta que el estar lejos de las personas que te hacen bien pesa y mucho. Esforzándome al maximo para una persona que parece no interesarle. Dando todo, aunque el resultado final diga lo contrario. Luchando por encontrar ese pedacito de vida que me hace felÃz y enojandome conmigo misma cuando veo tantos caminos y ninguno es seguro, ninguno me satisface, ninguno es lo que quiero.
Catorce meses de una aventura que tiene todo equilibrado: 50% de cosas hermosas y 50% de una vida que no es la quiero. Julio y agosto, dos meses que serán de replanteos y toma de decisiones. De esperar que viento del destino se decida a tomar el este o el oeste y que deje de vacilar y de ser hibrido.
Queda por decir que la decisión que tome, no me quitará ese 50% de experiencias hermosas que recordaré para toda mi vida. Cualquier decisión será la mejor. Y esta sonrisa espero volver a verla pronto.




